miércoles, 17 de enero de 2018

Educación digital: avances y desafíos 2018

Durante los últimos días de diciembre 2017 terminaba de leer la publicación Cuaderno: Infraestructura digital para educación. Avances y desafíos para Latinoamérica , exactamente 2 años después que salía la publicación, es decir, en diciembre 2015.

Sin dudas, la infraestructura digital es una componente central de las políticas de TIC para las escuelas, y los países de la región están dando pasos importantes en este sentido. No obstante, el alcance de los cambios propuestos por las tecnologías resultan de un impacto significativo en la vida social y cultural que es necesario no perder de vista por parte de los estados.

En este sentido, y luego de poco más de dos décadas de desarrollo de la infraestructura digital para educación, la región presenta avances significativos junto con grandes deudas en la conectividad y banda ancha para un grupo de países, especialmente en zonas rurales y sectores vulnerables. Los desafíos en esta materia son enormes y cambiantes.
Las decisiones sobre infraestructura deben ser "maduradas" por cada país acordes con su desarrollo digital y perspectivas educativas, regulando la influencia de los mercados tecnológicos y articulando los aportes de otras instituciones.

Aquí, las principales conclusiones del informe:
1. Los cambios tecnológicos y la experiencia en las escuelas durante las últimas décadas han moldeado los diferentes modelos que han dado forma a esta infraestructura en educación, como los computadores en laboratorios especiales; portátiles y pizarras interactivas en las aulas; y la provisión de netbooks y tablets directamente a los niños. Sucesivas generaciones de políticas públicas han contribuido a superponer estos distintos modelos en las escuelas, enriqueciendo cada vez más el acceso de los estudiantes tanto en sus escuelas como hogares. 
2. La infraestructura en educación en la región presenta avances importantes a nivel de escuelas y hogares. Sin embargo, la realidad está lejos de ser homogénea: mientras hay países con indicadores más cercanos a los de países desarrollados, otros están muy rezagados. Se observan también marcadas diferencias de acceso al interior de la mayoría de los países de la región entre los distintos grupos socio- económico y entre sectores urbanos y rurales. 
3. La infraestructura educativa está altamente relacionada con el desarrollo digital de los países, pues se potencian mutuamente. En muchos países, las políticas públicas han reforzado los procesos de masificación de las TIC en la sociedad y en educación en particular, pese a lo cual la región está aún lejos de los países más desarrollados, especialmente en lo que concierne a la masificación de Internet. 
4. Las fuerzas de los mercados tecnológicos globales no están necesariamente alineadas con las necesidades de los sistemas educativos y las políticas requieren modular su influencia sobre las decisiones de infraestructura, al mismo tiempo que aprovechan su contribución a las mismas. Esta mediación es también necesaria en la relación de las políticas con otros agentes del ámbito educativo-tecnológico, como las organizaciones internacionales y el campo académico. 
5. El desarrollo de la infraestructura digital requiere considerar todas sus dimensiones y no solo las decisiones sobre dispositivos, que es donde tienden a focalizarse las políticas. Estas otras dimensiones mínimas incluyen los espacios físicos, condiciones de seguridad, alimentación eléctrica, soporte técnico y administrativo, reciclaje de residuos y, por supuesto, acceso a Internet de banda ancha de buena calidad. 
6. En un contexto de creciente consenso sobre la obligación de los Estados de garantizar el acceso a Internet y los derechos digitales de su población, especialmente la escolar, los gobiernos han implementado políticas de universalización que, en general, no han rendido los frutos esperados en la región; asimismo han dado creciente acceso a través de las escuelas, lo que ciertamente ayuda, pero también en cierta medida distorsiona, los usos educativos que se le debiera dar a la tecnología en su aulas. 
7. Está emergiendo un escenario de creciente presencia y uso de dispositivos móviles en las aulas, especialmente netbooks y tablets, lo que estaría facilitando un mayor uso de la tecnología en las escuelas. En particular, el uso de tablets se está haciendo crecientemente popular, pero no hay todavía evidencia de que esté teniendo algún impacto. Los teléfonos celulares también son objeto de mucho
interés pues están disponibles en los bolsillos de los estudiantes, pero su utilización es más acotada y está, en general, prohibida en las escuelas. 
8. Los países que distribuyen netbooks a sus estudiantes podrían tener que enfrentar una situación difícil de revertir: la salida de estos dispositivos del mercado. Ante este escenario, podría estudiarse políticas mixtas que focalicen la inversión pública en aquellos estudiantes que no puedan llevar sus propios dispositivos a la escuela (modelo BYOD). Sin embargo, este tipo de políticas obligaría a revisar el rol que deben tener los Estados para asegurar el derecho a una educación pública que incluye el acceso al conocimiento de Internet de manera igualitaria. 
9. Por último, es difícil saber cuáles de las diversas tendencias que emergen en el horizonte tecnológico lograrán instalarse en el contexto educativo, pero hay dos que cabe mencionar pues actualmente están entrando con fuerza a las escuelas. La primera es el uso de los servicios en la nube para compartir aplicaciones, documentos y trabajo colaborativo; y la segunda es la programación de computadores asociada a proyectos que desarrollan artefactos basados en kit de robótica y makers.

Siguiendo a María Teresa Lugo (2012), podemos agregar que la extensión de las experiencias educativas más allá de las aulas, la creación de comunidades educativas diversas, el fortalecimiento de las modalidades colaborativas y horizontales a través de redes para la construcción del conocimiento, como la accesibilidad a materiales didácticos en diversos formatos,  son elementos que la cultura digital, y en particular el aprendizaje móvil, aportan al diseño de nuevos modelos educativos. Estos factores son necesarios considerar en los sistemas educativos cuando hablamos de una integración tecnológica, pues no alcanza con la entrega de dispositivos.

A modo de síntesis, en Latinoamérica se evidencian políticas públicas de fuerte contenido tecnológico, pero estas transformaciones aún tiene que impactar en los ámbitos de educación formal, que asuman el desafío de planificar y gestionar políticas TIC, programar y evaluar los sistemas educativos, incorporar innovaciones didácticas en contexto que trasciendan el último hallazgo digital, y por supuesto, no olvidar la formación de recursos humanos que hace a la comunidad educativa en esta cultura digital.


martes, 7 de febrero de 2017

¿Por qué trabajar en grupo y aprender en colaboración?

El aprendizaje colaborativo es una estrategia que tiene sus fundamentos en el aprendizaje sociocultural de Vigostky, con él permitimos que los estudiantes no sólo puedan intercambiar conocimientos sino también capacidades.
Las actividades colaborativas se constituyen en espacios de aprendizaje en los que los aportes de todos permiten la construcción de nuevos aprendizajes.

Siguiendo a Guitert y Simérez (2000), trabajar en grupo resulta ser un proceso en el que cada individuo aprende más de lo que aprendería por sí solo, fruto de la interacción de los integrantes del equipo. El trabajo colaborativo se evidencia cuando existe una reciprocidad entre el conjunto de individuos que saben diferenciar y contrastar sus puntos de vista. Así, existe también una fuerte importancia de “lo social” en el aprendizaje centrado en el intercambio comunicativo.

Por otra parte, Cabero (2003) define el aprendizaje colaborativo como “una metodología de enseñanza basada en la creencia de que el aprendizaje se incrementa cuando los estudiantes desarrollan destrezas cooperativas para aprender y solucionar los problemas y acciones educativas en las cuales se ven inmersos” (Cabero, 2003: 135).

A la luz de estas conceptualizaciones, la interacción y la construcción de consenso, la reciprocidad y responsabilidad de las acciones son elementos indispensables para el resultado final y éxito de un proyecto colaborativo.

A veces el equipo no trabajará como es esperado, y aparecerán en el proceso contratiempos como por ejemplo la falta de colaboración de algún integrante o el aprovechamiento del trabajo del otro.

Para minimizar estos contratiempos es importante considerar aspectos tales como: la motivación, la adecuada distribución de roles dentro del grupo y el andamiaje constante del tutor con la propuesta de pautas de trabajo para la comunicación, organización, seguimiento y dinamización del grupo.

La asignación de roles dentro de cada grupo colaborativo permitirá minimizar la posibilidad de que algunos integrantes tengan una actitud muy pasiva o por el contrario, demasiado activa no deja compartir a los demás. Por otro lado, maximizará la interdependencia entre los integrantes permitiendo a cada uno mostrar actitudes comunicativas y de interacción para compartir información e ideas para debatir e intercambiar puntos de vista y tomar decisiones para construir nuevos conocimientos.


Si bien no existe una única taxonomía para describir los roles al interior de un grupo, es importante señalar la necesidad de que algún integrante del equipo:


  • Tome la iniciativa con una primera intervención y comience a organizar la tarea.
  • Contribuya con información, ideas y material para comenzar la tarea.
  • Motive y aliente la participación de todos y se comunique con quienes no están aportando a la tarea.
  • Coordine la tarea, sintetizando los aportes de todos y comunicándose con el tutor/docente en caso de dudas del equipo.
  • Se ocupe de ultimar detalles y entregar la tarea cumpliendo los plazos establecidos.


Por ello, es que pensamos para esta actividad en la figura del “coordinador del grupo” que asuma este rol. Consensuar las tareas no es fácil, por lo que puede suceder que a lo largo de la actividad este rol sea asumido por otros integrantes del grupo.
Para finalizar, tengamos en cuenta que:

El aprendizaje colaborativo delega la responsabilidad del aprendizaje principalmente en cada integrante del equipo,  por lo que el éxito del mismo requiere no sólo del  trabajo arduo del tutor frente a la necesidad de planificar situaciones que  promuevan la comprensión y construcción compartida de conocimientos, sino también de una actitud activa, comprometida y responsable por parte de cada estudiante.



Referencias

CABERO, J. (2003). Principios pedagógicos, psicológicos  y sociológicos del  trabajo colaborativo: su   proyección en  la  teleenseñanza.  En Martínez, F. (comp.) (2003). Redes de comunicación en la enseñanza. Barcelona: Paidós, 129 -156.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Ampliación del escenario de la Educación a distancia en la era digital

Al analizar los posibles escenarios situados entre la web 2.0, el blended learning y los escenarios del futuro,  se requieren una puesta en práctica de modelos didácticos, con dominio en la producción y distribución de contenidos y recursos de información.
El gran reto será entonces formar a los estudiantes en nuevas dimensiones y competencias, es decir, una alfabetización digital que implique el rastreo, el filtrado y la selección de información para luego compartirla y difundirla en la red.

Aquí, algunas dimensiones de la competencia digital, a la luz de un enfoque metodológico para diseñar clases con TIC.



Sabemos que hoy Internet configura un entorno de acción y representación del aprendizaje que implica acceder a una forma de organización del conocimiento y comunicación pensada en red. En este escenario, la modalidad a distancia utiliza "la red" como medio tecnológico para la distribución de la información, como así también posibilita la comunicación entre alumnos y profesores a través de diferentes herramientas tanto sincrónicas como asincrónicas.

En el esquema anterior, se presentan algunas variables que intervienen cuando la interacción en la red y la inclusión de tecnologías digitales comienzan a formar parte de la educación y el aprendizaje. Este nuevo entorno ofrece oportunidades de aprendizaje y se amplían o amplifican las posibilidades en el aula. En la actualidad, la tecnología permite recrear el ambiente del aula en forma virtual.

Tal vez, una pregunta que nos invita a la reflexión es poder dimensionar cuál es el impacto de las tecnologías digitales en una experiencia de aprendizaje formal. Por ejemplo, la participación en distintos tipos de comunidades virtuales puede tener mayor relación con los cambios que las tecnologías suponen para la formación y el aprendizaje permanente. Es decir, resulta pertinente pensarlas en relación con el ámbito educativo y no considerarlas como espacios disociados.